domingo, 17 de septiembre de 2006

Enmudecida


Cómo suspirar una bocanada
en el mismísimo instante de una despedida
Se arma un espacio de aliento
y una pared de olvidos
El límite entre la locura y la cordura está a veces muy cerca de la distancia entre ver y mirar

Entre lo diurno y lo nocturno de mis ideas... siempre hay un resto con un nombre
que es sujeto repelente a ser sujetado
En mi muro de silencios, en una horda de los desencantos
se ahogan cada uno de esos ladinos

Y sigo arrojada...deshilachada...aturdida
Al fin un canto primario termina por enceguecerme
-cada una de sus luces es una palabra no dicha-
una palabra en llamas....enmudecida

Hay una mujer enferma de memoria,
su violencia sentimental es casi pornográfica
Cuando un cuerpo sobra...
es que el vacío interior se ha teñido de intuición

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