
Un día el Pasado, el Presente y el Futuro decidieron poner a prueba su influencia en un duelo de poderes.
Cada uno de los Tres eligió cuidadosamente entre sus efectos crueles el arma que utilizaría para lograr el triunfo en “El combate del Tormento de las Almas”
El Pasado eligió a la Culpa como instrumento favorito de aflicción.
El Presente decidió valerse de la Duda como arma predilecta para la batalla.
El Futuro prefirió al Miedo para protagonizar la afrenta.
El "Camino del Tiempo" fue el escenario del terrible intercambio bélico de esos Tres.
Se dice que durante incontables lunas cada uno de ellos trató de obtener la victoria perpetua en el arte de inflingir tormento, pero nunca lograron encontrar un vencedor.
Desde entonces esos Tres continúan en su duelo eterno, azotando con su influencia a todas las almas que atraviezan El camino del Tiempo.
Esas víctimas de los Tres no pueden más que quedarse allí, en ese feroz campo de batalla, durante mucho, mucho tiempo, humedecidas por las lágrimas de la Culpa, paralizadas por la ambivalencia de la Duda, asustadas por los temblores de los Miedos del Futuro...
Sólo en algunas ocasiones, el Pasado, el Presente y el Futuro pierden por algún tiempo sus poderes crueles y cesa el combate.
Es que algunas almas, sólo algunas, inesperadamente y en el medio del más hondo de los sufrimientos, aprenden a reir.
Se dice que sólo los niños, los locos y algunos artistas conservan intacta e incorrompible el arma secreta de la felicidad en el recorrido del Camino del Tiempo.


